El sueño de la marmota

Julio 15, 2008 by laescondida

El caos invade cada rincón. Cada pequeño espacio dominado apenas hace unas horas por el orden. La incertidumbre de lo desconocido se adueña de la seguridad de la costumbre. Cartones, cajas, polvo, vacío. Otro fin. Otro principio.

 

La foto es de hipocondríaca

Parecidos… ¿razonables?

Junio 27, 2008 by laescondida

Acabo de encontrar en la red este anuncio de una Organización Australiana que investiga sobre la esclerosis múltiple. El anuncio se titula “Used By”, que es precisamente lo que lleva la mujer tatuado por todo su cuerpo. Significa “Usar Antes de”  y viene a decir que cuando tienes esclerosis múltiple no sabes qué será lo próximo que caduque.

Creo que ha sido la luz, junto con el hecho de que sea un desnudo de mujer el elemento utilizado para lanzar el mensaje, lo que me ha recordado este otro anuncio del que tanto se habló cuando se lanzó en Italia. En este caso no es de ninguna ONG, sino de la marca de moda Nolita, que aprovechó la semana de la moda femenina de Milán para el lanzamiento.

La verdad es que antes de verlos juntos… me daba la impresión de que se parecían más.

Se busca…

Junio 25, 2008 by laescondida

Uno pierde la cartera, el móvil, las llaves…  Pero cuando aparecen los carteles de “se busca”, es cuando alguien ha perdido a su animal de compañía. Lo ha perdido…, ¿o se ha escapado? El barrio amaneció ayer empapelado (afortunadamente no los colgaron antes de la tormenta del lunes)  Lo curioso es que no se trata de un perro o de un gato. Lo que me llamó la atención, además de su nombre, es la recompensa que ofrecen… ¡500 euros! ¿Pero cuánto cuesta un bicho de estos? Yo, espero que su dueño lo encuentre, pero me da la impresión de que este, ya ha conocido a las palomas.

Deposite sus objetos metálicos…

Junio 9, 2008 by laescondida

Odio ir al banco. Vayas a la hora que vayas, te toca esperar.  Es desesperante porque habitualmente, tan sólo funciona una de las ventanillas. Mientras esperas a que el del bar de enfrente realice el ingreso o a que la abuela de turno saque la cartilla de ahorro de la faja y pague los recibos, miras a tu alrededor y, mientras vas cambiando el peso de tu cuerpo de una pierna a otra, encuentras seis o siete mesas (destinadas a clientes con asuntos más importantes ¡!) vacías, y a los empleados que atienden las mismas colgados del teléfono. Lo siento, pero no me creo que todos estén atendiendo llamadas de negocios. Así que no queda más remedio. A esperar. Hasta que llega tu turno, todavía te da tiempo a poner en orden el bolso, tirar los recibos antiguos de la cartera, y vaciar la tarjeta del móvil de mensajes viejos.

Pero lo peor sin duda, es cuando entras a una de esas oficinas que cuentan con dos puertas detectoras de metales en la entrada. Es inevitable, según las veo, suspiro. Lo intento una vez. Por favor, deposite sus objetos metálicos… ¡Mierda! A ver: Guardas las llaves de casa, del curro, del coche…  en la pequeña taquilla y te llevas la de la taquilla que das por supuesto que no va a pitar cuando vuelvas a intentar entrar en la sucursal.

Segundo intento: Por favor, deposite sus objetos metálicos… Mientras miras hacia arriba como buscando el lugar de donde procede la maldita voz, observas de reojo a los seis o siete empleados sin cliente, colgados del teléfono. Ahora toca rebuscar en el bolso. No sé que puede ser. Ni mechero, ni cinturón… ¿Pitará el MP3? Por si acaso, lo guardo junto con las llaves de casa, del curro, del coche…

Tercer intento: Por favor, deposite sus objetos metálicos… ¡Es que ni en los aeropuertos! Vuelves para atrás. Los seis o siete empleados sin cliente colgados del teléfono evitan mirarte directamente. Será que quieren evitarse el paseo para abrirte por otro lado. Ahora parece que busco petróleo en el bolso, intentando descubrir qué puede ser lo que pita. Mi cartera tiene algunas chapas en el cuero, saco la tarjeta y el DNI y la guardo junto con las llaves las llaves de casa, del curro, del coche y del MP3. Veamos…  recuerdo que con estas botas me hicieron descalzarme en el aeropuerto… ¡Como vuelva a pitar me da algo!

A la cuarta, lo consigo. Ahora toca esperar. A que el del bar de enfrente realice el ingreso, a que la abuela de turno saque la cartilla de la faja y pague los recibos, a vaciar la tarjeta del móvil de mensajes viejos…. lástima haber dejado la cartera fuera y no poder tirar los recibos antiguos.

Por fin, brotó

Mayo 20, 2008 by laescondida

El primer intento fue en diciembre. Aquella semilla de baobab quedó en un macetero, al sol de una ventana junto al Manzanares.  Por lo que sé, no germinó.

El segundo intento, a finales de marzo. Varias semillas en un pequeño tiesto de esos para bonsáis y al abrigo de un buen abono orgánico recogido en una tenada burgalesa. Con toda la ilusión puesta en la esperanza de que seguro que allí, algo brotaba.

Y brotó. Fue creciendo día a día hasta que “tuvo la fantasía de despertarse”,  gracias al calor de los primeros días de mayo; o gracias quizá al cariño de quienes la regaban; o tal vez fuera gracias a que se colocó en el rincón de las historias. Hay quien cuenta que un árbol creció gracias a las historias que escuchaba, pero la de ‘El árbol que guardaba historias’ será motivo de otra entrada. El de ésta, el brote de baobab que luce ya en un balcón del centro de Madrid. Este sueño ya ha brotado.