Hoy Madrid amaneció diferente. El gris de edificios y asfaltos se había convertido en un blanco que hacía irreconocibles algunos rincones. Al contrario de lo que hemos podido pensar seguro, todos, la nieve no desapareció en un par de horas… con el ajetreo y el devenir de los trabajadores. El blanco ha sido cada vez más intenso, y quizá por ello, había en la calle menos hombres grises. Más sonrisas, de quienes veían jugar a los niños como jugaban ellos antaño; De tanto madrileño a la japonesa, tomando fotos por todos los rincones; De tantas bocas abiertas mirando al cielo; De inmigrantes que tocaban la nieve por primera vez….
Hoy el gris se transformó en blanco y reflejó todos los colores.

La foto es de Frodrig

