Heiligendamm

He comenzado un curso on line sobre comunicación en ONGs y el profesor nos ha propuesto reflexionar sobre cuál ha sido la imagen pública con la que se han quedado los ciudadanos de todo lo que se ha podido escuchar, ver o leer sobre la Cumbre del G8 de Heiligedamm. Esta ha sido mi reflexión, ya os iré contando cómo evoluciona el debate.

Desde mi punto de vista, considero que para entender esto de la imagen pública que ha quedado sobre la Cumbre de Heiligedamm hay que diferenciar los vehículos de transmisión de la información tradicionales, al servicio de grupos empresariales y/o políticos. Es decir, todo lo que nos puedan contar TVE, A3, Tele5, Cuatro, La Sexta…. Onda Cero, RNE, La Cope, El País, y resto de medios nacionales e internacionales que llegan a través de papel, satélite, TDT o Internet. Y por otro, el montón de plataformas que a través de  Internet nos permiten conocer lo que los medios tradicionales no nos cuentan o nos cuentan a medias.

Bien. Una lectura que se me ocurre en relación con la imagen pública es diferenciar entre la imagen que han transmitido los medios sobre lo que ocurría en Heiligendamm, (¡qué difícil es escribir el nombrecito!) y la imagen transmitida por las organizaciones que allí estaban. La primera, a través de los medios tradicionales, la segunda a través de medios de contrainformación o información alternativa a través de la Red.

La de los medios de comunicación tradicionales, poniendo el acento en la violencia. De alguna forma, creo que ha quedado que la causa que defienden quienes se manifiestan es justa pero no sus medios. Y esa forma de actuar, es la que desacredita a los movimientos sociales que allí han concurrido. Y pienso que esa es la imagen transmitida por los medios y la imagen pública que queda en la mayor parte de los ciudadanos que asumen lo que ven en la tele y leen en la prensa como la realidad del mundo en el que viven.

Los medios de información alternativa a través de la Red han sido los canales de información de todas las organizaciones que han estado allí presentes. El que tiene por costumbre acercarse a ellos ha podido escuchar de portavoces de esas organizaciones, todas las actividades paralelas que se han realizado en la Contracumbre de Rostock. Debates, talleres, espacios para la reflexión y el diálogo… y también manifestaciones que enocasiones han acabado en acciones violentas por iniciativa de unos (manifestantes) y otros (dispositivos policiales). De alguna forma, esta imagen transmitida por las organizaciones ha generado una imagen pública distinta a la que ha quedado en quienes han recibido el mensaje de los medios tradicionales. Esa ‘otra imagen pública’ coincide en que el G8 no ha logrado sus objetivos de la Cumbre, que el documento firmado es papel mojado, y personalmente, creo que en esta Contracumbre se ha recuperado algo que no se veía desde la acallada Génova de 2001.

Por último quiero incluir una cita que leí en un libro de Ramonet, ‘Guerras del siglo XXI’ que habla de cómo tras los atentados del 11-S la manipulación de la opinión pública era uno de los principales objetivos de la Administración Bush. “En adelante, la estrategia militar deberá trazarse en función de la cobertura televisiva porque a quien tiene la opinión pública de su parte no se le resiste nada; sin ella el poder es impotente”

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