Valor emocional

Hoy, leyendo el blog de Tíscar, he topado con este post sobre el valor emocional de los blogs. Ha sido el impulso que necesitaba para repensar algo que llevaba mucho tiempo dando vueltas. No estoy contenta con este proyecto. No me convenzo. No me gusto. Falta algo. Hoy he conseguido ponerle nombre: valor emocional.

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Transcribo lo que comenta Tiscar sobre la necesidad de reivindicar el valor de la emoción: “Y esto me lleva a hablar de la emoción, esa gran arrinconada de lo políticamente correcto. Demasiados complejos por esa herencia que arrastramos y que comentabas. Quiero un congreso -o sucedáneo- donde las personas hablen de emociones, de sentimientos, de sensaciones a través/gracias a su blog, del vértigo de hacer público en el acto de publicar, del comentario del desconocido, del diálogo con uno mismo, de la sensación de sobreexposición,… a hablar de vida, de su vida, a tener la valentía de hablar desde el yo, como hace en su blog, si es que lo hace y si no lo hace, el porqué. El blog, ese impulso nihilista, esa tecnología de confesión, que diría Lovink. Comunicarse y sentir. Porque es la razón de todo esto, aunque sigamos necesitando vestirlo de “domingo” para que no se note que nos va la piel en ello”

No es la ausencia de valor emocional una carencia de este blog tanto como de mi persona. Desde pequeña he querido ser demasiado autónoma. No depender de nadie y que nadie, nadie, dependa de mi. En parte por circunstancias familiares (que quizá aborde en otro momento), por vergüenza, por una infancia un tanto atípica, por una adolescencia dedicada a un ambicioso proyecto que se quedó por el camino, por tener demasiado presente a los demás y olvidarme de mis sentimientos… son muchas mis carencias emocionales. Pocas mis capacidades para comunicar la emoción.

Quizá ahora, que en lugar de pensarlo lo escribo, consiga hacer del propósito una realidad. Expresar mis sentimientos, sin miedo, a los demás. A desnudarme. A dejarme aconsejar. A hacer/decir y equivocarme. A rectificar. A aprender en todo ese proceso. A crecer con él.  Aumentar mis capacidades para comunicar el sentimiento.“Comunicarse y sentir”. Gracias Tiscar. Me ayudaste a ponerle nombre. Las cosas con nombre, parecen más de verdad.

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5 comentarios to “Valor emocional”

  1. Tíscar Says:

    Qué hermoso! Me alegro de que te haya hecho comunicar y sentir 🙂
    Mucho ánimo y adelante.

  2. laescondida Says:

    Gracias Tíscar.
    Esto si que no me lo esperaba.
    Soy un rato cabezona. Seguro que lo consigo. 😉

  3. José Antonio Says:

    He tenido la fortuna de toparme con tu rincón, y el placer de leerte, de perderme por tus posts cargados de emoción. “Comunicarse y sentir”: son las palabras que necesitaba. Estaré por aquí cerca. Un afectuoso saludo.

  4. laescondida Says:

    Son bonitas ¿verdad? A mi también me enamoraron. Encantada por la visita. Saludos a tí también.

  5. Un año después « laescondida Says:

    […] – Fue un punto de inflexión en el blog la entrada que escribí después de leer la de Tiscar. […]

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