Por fin, brotó

El primer intento fue en diciembre. Aquella semilla de baobab quedó en un macetero, al sol de una ventana junto al Manzanares.  Por lo que sé, no germinó.

El segundo intento, a finales de marzo. Varias semillas en un pequeño tiesto de esos para bonsáis y al abrigo de un buen abono orgánico recogido en una tenada burgalesa. Con toda la ilusión puesta en la esperanza de que seguro que allí, algo brotaba.

Y brotó. Fue creciendo día a día hasta que “tuvo la fantasía de despertarse”,  gracias al calor de los primeros días de mayo; o gracias quizá al cariño de quienes la regaban; o tal vez fuera gracias a que se colocó en el rincón de las historias. Hay quien cuenta que un árbol creció gracias a las historias que escuchaba, pero la de ‘El árbol que guardaba historias’ será motivo de otra entrada. El de ésta, el brote de baobab que luce ya en un balcón del centro de Madrid. Este sueño ya ha brotado.

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2 comentarios to “Por fin, brotó”

  1. elisa Says:

    Este sueño ya ha brotado.
    Necesitaba escribirlo porque me ha encantado la frase, y tu historia. Este sueño ya ha brotado.aya… enhorabuena por tu baobab, madre mía, tiene que ser maravilloso, quizá haya un principito cerca :p

  2. El árbol que guardaba historias « laescondida Says:

    […] El árbol que guardaba historias Quedó pendiente, hace unos meses, “la historia del árbol que guardaba las historias” (…) […]

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