Archive for the ‘comunicación’ Category

¿Cuál prefieres?

julio 9, 2009

Recientemente he dado con dos campañas que de forma diferente abordan un mismo tema: el Alzheimer.

El primero es de France Alzheimer y aunque delicado, es muy duro. Bajo el slogan ‘Afortunadamente no lo recordarán’ visibiliza el sufrimiento de las personas con alzheimer.

Este segundo es de Afal. Es muy sencilla y muy impactante. Un grupo de personas grabadas con cámara oculta hace sentir a la gente de la calle la enfermedad del alzheimer. ¡Yo me quedo con esta!

Rectificar es de sabios y errar, de humanos

febrero 29, 2008

Hace unos meses presencié un episodio de acusaciones varias y disculpas acertadas.  La confianza en determinado individuo se puso en tela de juicio, con ella su reputación. El individuo en cuestión pidió, desde mi punto de vista, acertadas y convincentes disculpas ante quienes así se lo solicitaron.

Me remito a un reciente post de Ignacio Duelo, “las cinco formas de pedir perdón” , que a su vez se remite a un texto de Jennifer Thomas, autora del libro “The Five Languages of Apology”.  Resume Duelo en su post, estas cinco formas de disculpa, que traslado al caso concreto del que fui testigo:

1. Expresar arrepentimiento.
2. Aceptar la responsabilidad
3. Remediar el daño causado.
4. Mostrar que no volverá a suceder.
5. Pedir perdón explícitamente.

Con respecto a la 1, la 2 y la 5, sin duda, el individuo en cuestión así lo hizo. Con firmeza y determinación. De forma explícita, aceptando la totalidad de la responsabilidad, y desde luego arrepentido de la sucesión de los hechos. Con respecto a la 3, he de decir que serán el tiempo y la evolución de los acontecimientos  los que determinen si el daño es reparable. En su disculpa sin embargo, no quedó muy claro si en el futuro el hecho volvería a suceder. Entiéndanme, pues no quiero incitar al error:  Expresó que el hecho en sí no ocurriría de nuevo, pero también que volvería a repetir determinadas iniciativas que le llevaron tomar la determinación de su acción.

En cualquier caso las disculpas, expresadas personalmente, reflejaron la credibilidad suficiente como para que esta persona recobrara la confianza de quienes habían puesto en tela de juicio su ética profesional.

Reconocer los errores de uno mismo es una virtud de la que carecen muchos líderes.  Ser capaz de rectificar y reconocerlos públicamente, todavía de menos. Porque todos somos humanos y porque por ende todos erramos,  quienes juzguen deben además valorar la trayectoria del juzgado. 

Quiero remitirme de nuevo, como en el post anterior, a “Futbol a sol y a sombra” de Galeano, y de nuevo otra vez, al capítulo de “El Arquero”.  ¿No es extrapolable esta situación a tantas y tantas otras situaciones que se dan día a día en entornos laborales y profesionales? “La multitud no perdona al arquero. ¿Salió en falso? ¿Hizo el sapo? ¿Se le resbaló la pelota? ¿Fueron de seda los dedos de acero? Con una sola pifia, el guardameta arruina un partido o pierde un campeonato, y entonces el público olvida súbitamente todas sus hazañas y lo condena a la desgracia eterna. Hasta el fin de sus días lo perseguirá la maldición”

Quiero jugar de delantero centro

febrero 22, 2008

delanterocentro.jpgSe refería Camus en La Peste, a la figura del medio centro. El puesto de medio centro, decía, es el mejor puesto de un equipo “El medio centro es el que distribuye el juego. Y distribuir el juego es todo el fútbol”

Siempre he sido medio centro. Aún ahora, cuando entro en la recta final de mi carrera deportiva, no consigo salir de ahí. Se supone, que con los años uno se va yendo hacia atrás, a realizar tareas de contención, a aportar experiencia y veteranía y a dejar que los kilómetros, los hagan las jóvenes. Sin embargo ahí sigo: corre para arriba que el ataque tiene buena pinta;  zumbando para abajo no nos fastidien en un contraataque; escuchando como piden la pelota en la izquierda y dando voces para que defienda la derecha.

En el curro, también estoy en medio. Entre la dirección, los compañeros y los que se apuntan al carro. Porque en el curro, además, tenemos jugador número 12, que es el que aparece de cuando en cuando para ofrecer una alineación distinta, fastidiarte el plan de trabajo y hacerte rehacer la agenda. El caso es que en el curro, no dejo de oír, constantemente… ‘necesito esto’, ‘a ver si se te ocurre lo otro’, ‘anda que se te dan bien estas cosas’. La diferencia con el equipo es que no puedo distribuir  y cada vez tengo menos espacios, menos capacidad de movimiento. A veces, cuando me siento libre de marca, soy yo la que pide, pero la pelota tarda en llegar y pocas veces llega. 

Creo que si tuviera 15 años menos y comenzara a jugar ahora, sería portera. El portero es, como dice Galeano, un solo. Pero ahora lo que quiero es estar al borde del área contraria. Pedir la pelota, que llegue, y empujar. Y saborear ese instante. Quiero jugar de delantero centro.

La foto es de Kermese.

El ascensor

febrero 4, 2008

ascensor.jpgPrimer amanecer en piso nuevo. Hay que ir a currar. Al aprendizaje de la cafetera (siempre he sido de italianas… ¿dónde están los filtros?), de los horarios mañaneros de los compis de piso, (¿te duchas tú primero?), las dudas  (¿en qué cajón había guardado la ropa interior?), se añade otra novedad. El ascensor.

Coincido al salir de casa con el vecino de la puerta de al lado. Intercambiamos un buenos días. Es la primera vez que le veo. Instintivamente salgo pitando, acostumbrada a vivir en un cuarto piso… sin ascensor. Aquí llega el ¿problema?… mejor digamos “la novedosa situación”. En lugar de arrancarme a bajar escaleras como una descosida me descubro mirando cómo parpadea un botón rojo que anuncia la llegada del ascensor. El vecino, claro, me dio alcance en el pasillo.

Entramos. Compartimos seis pisos de bajada. Silencio. Ni tan siquiera una conversación forzada acerca del tiempo. Claro, por la mañana, sin salir de casa… no está muy claro si hace frío. Supongo que tocará romper el hielo en la próxima ocasión. Ahora que sé que ellos (los vecinos) también son nuevos en la finca, quizá pueda prescindir del ¡a ver si llueve!

Y es que pocas cosas hay que me den tanta rabia como tener que sobrellevar una situación incómoda como ésta hablando de vanalidades que no llevan a ningún sitio. ¿O si? Supongo que si me quedo sin sal y hemos hablado del tiempo… será más fácil llamar a su puerta…

La foto, de Daquella manera

Valiente y débil

enero 18, 2008

Con un par. Lanzándote al vacío y consciente de que te van a comer las emociones hasta cuando parece que las olas vuelven a acariciar con suavidad la arena de la playa.

No hay nada tan cotidiano y tan complicado como la toma de decisiones. Cada día, cada minuto, procesamos miles de datos y decidimos. Tomamos tantas decisiones que no somos conscientes de buena parte de ellas. (¿Voy en autobús o andando? ¿Me acerco hoy o lo dejo para mañana?¿Playa o montaña?¿Sólo o con leche?) Otras,  aquellas que van a tener un efecto en nuestra vida (familiar, social, laboral, emocional…) necesitan de un tiempo en el que debemos desarrollar un proceso de análisis y reflexión de las causas, alternativas, valorando y decantando nuestra elección hacia u otra opción.

Lo difícil es enfrentarse a ese proceso. Y una vez abordado, tomar la decisión que está latiendo, peleando por salir al exterior. Lo difícil es ser consciente de que tomar una decisión puede abrir un periodo en el que nos enfrentamos al cambio. Y el cambio, asusta.

Me sorprendí siendo valiente. Me sorprendo sintiéndome débil. Me siento grande enfrentándome a los cambios y alejándome cada día, un poquito más, del precipicio.