Archive for the ‘televisión’ Category

Cuestión de tiempos

diciembre 20, 2007

Llevo dos días pensando si publicar un post sobre este tema o no. No llegó a 10 minutos, pero algo vi en el programa de Buruaga, Madrid Opina, de Telemadrid el martes pasado. Hablaban sobre la Ley del Aborto en España. Tema polémico cuando lo trata una cadena al servicio del Partido Popular que tergiversa y manipula según le conviene;  y con una señora como invitada que se llama Cristina López Schlichting que conduce el programa central de la tarde en la COPE y que no supo alejarse en ningún momento del discurso moral que pregona esa cadena.

No voy a entrar en consideraciones morales, pero si quisiera compartir dos cuestiones que pensé en ese ratito frente a la pantalla.

La primera, es que el hecho de que se hayan producido abortos ilegales en algunas clínicas no ha de ser motivo para criminalizarlas a todas. Se ha producido una violación de la actual ley y el poder judicial o a quien le competa, deberá  actuar en consecuencia. Si debe modificarse o no la Ley responde a otras cuestiones de más calado que no tienen que ver con la mala práctica de estas clínicas.

La segunda, tiene que ver con ‘los porcentajes y las cifras’. Decía uno de los invitados que el 90% de las prácticas abortivas se realizan en clínicas privadas cuando la Seguridad Social también las realiza y gratis. Por su intervención se deducía que el motivo no era otro que el hecho de que es más fácil violar la ley, o abortar en circunstancias que ésta no contempla. Para quienes hayan conocido de cerca a alguna mujer que haya recurrido a la Seguridad Social en primera instancia, estarán de acuerdo conmigo en que es  en primer lugar una cuestión de plazos. Cuando acudes a la Seguridad Social con este problema, te dan cita para dentro de una semana en el ginecólogo, que te citará para dentro de otra en analítica y para dentro de dos en el psicólogo, y … suma y sigue. Trámites que en una mañana se solucionan en una privada. Sin paseos, sin charlas, sin rechazos, sin esperas…  Y problema resuelto, que es de lo que se trata.

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Mujer deportista y guapa. Un coctel irresistible para el periodismo.

noviembre 10, 2007

mujerdeporte.jpgIrritante,  vergonzoso y desagradable. Es la sensación que me han producido hoy Manu Carreño y su compañero de deportes en las noticias de Cuatro. Lo peor es que hoy son ellos pero mañana otros. Da pena.

Después de unos minutos musicales con Wilco, que actuó anoche en La Riviera en Madrid, llega el tiempo de los deportes. Entre el Barça, Schuster y la Fórmula 1 (que da más juego ahora que en temporada) le toca el turno al Master femenino de tenis de Madrid cuyas semifinales se disputan hoy mismo pero que en cuartos dejó un interesante partido entre la rusa María Sharapova y la servia Anna Ivanovic. ¿Alguna referencia al partido? Ninguna. Simplemente demasiadas a la belleza física de ambas y comentarios fuera de lugar sobre cuál de las dos es más guapa. Si atendemos a las imágenes… entre los picados y los contrapicados no llegaron a mostrar ni siquiera un peloteo. El caso es que terminó la información y no sabía cuál de las dos había ganado.

No es la primera vez ni será la última. En este caso me pregunto si alguna compañera de redacción de Cuatro les habrá hecho algún comentario a sus colegas. Espero que sí, porque me asustaría pensar que es ese el estilo propio de televisión que pretenden.

Desde el punto de vista del periodismo, es un ejemplo para poner en las universidades sobre lo que no se debe hacer cuando se habla de información deportiva. (Vale, las dos son modelos, pero resulta que están disputando las semifinales de Master Series de Tenis) Me pregunto qué pasaría si María Escario o Cristina Villanueva se dedicaran a realizar este tipo de comentarios sobre el culito de unos o los pectorales de otros. Supongo que se les tildaría de poco profesionales, vulgares, ordinarias y chabacanas. Bueno, pongan una ‘o’ en los últimos dos adjetivos y tendrán la impresión que han causado hoy Carreño y compañía en Noticias Cuatro.

La Foto es de Octavio Rojas.

¿Vale todo?

septiembre 7, 2007

kid-nation.jpgCuando el fenómeno de los reality shows parece decaer los productores se las ingenian para ofrecer un nuevo producto que acentúe más si cabe el morbo y la curiosidad de los espectadores por colarse en ‘casa ajena’. Inmersos en nuestro país en ‘la nueva temporada televisiva’ con sendas ediciones de Gran Hermano, Supermodelo y Mira Quien Baila, por poner algún ejemplo, la CBS está a punto de estrenar Kid Nation: El primer reality protagonizado por niños.

El programa reunió en los primeros meses de 2007 a 40 niños entre 8 y 15 años en un pueblo abandonado de Nuevo México con el objetivo, así lo expresan los productores, de ver cómo los niños reaccionan ante el reto de crear su propia sociedad, sin estar influidos ni vigilados por ningún adulto. Durante 40 días, las cámaras grabaron sin cesar las actividades de los pequeños. El video promocional habla por sí sólo.

El motivo de grabarse en Nuevo México respondía a un vacío legal en cuanto a la explotación y trabajo infantil, pues las grabaciones llegaban a ser incluso de hasta 16 horas diarias. Por otro lado la cadena tenía que cubrirse las espaldas y los padres de los 40 niños firmaron un documento en el que se comprometían a no demandar a la cadena en caso de que se produjeran accidentes… e incluso violaciones.

kid_nation2.jpg

Mientras que la propia CBS anuncia ya en su web el casting para Kid Nation 2, antes incluso del estreno del programa; y numerosas cadenas europeas ya se han interesado por los derechos para realizar su propia versión del mismo; y algunos padres de los niños que participaron en la primera edición han comenzado a denunciar a la cadena, otras voces se han alzado exigiendo una televisión de calidad, preguntándose dónde están los límites de lo ético, o culpando a los padres como tutores legales de los menores que protagonizan el programa. Yo me pregunto: ¿Por qué no reflexionamos sobre nuestra  propia responsabilidad como espectadores? Somos la audiencia y de nosotros también depende que este tipo de programación siga llenando las pantallas. Apaguen la televisión.